En la vanguardia está iluminación interior impulsada por la experiencia. Los restaurantes ahora usan LEDs sintonizables para cambiar de tonos brillantes durante el almuerzo a la cálida cena íntima, mientras que los cafés emplean "kits de estado de ánimo" (por ejemplo, los modos de escena de Philips Hue) para coincidir con los menús de temporada. Para los hogares, la “iluminación ritual” permite a los usuarios programar brillos suaves para yoga, lectura o relajación, mezclando la función con el ambiente.
Iluminación de salud de precisión Es otro cambio de juego. Marcas como BenQ apuntan a los niños con lámparas de escritorio para el cuidado de los ojos (sin parpadeo, filtradas con luz azul), mientras que las instalaciones de cuidado de ancianos utilizan accesorios que reducen el deslumbramiento para prevenir caídas. Las oficinas adoptan sistemas dinámicos (por ejemplo, Iluminación Centrica Humana de Osram) que imitan los espectros del amanecer al atardecer, aumentando el enfoque en un 20% en los estudios. Incluso los hospitales están utilizando luces alineadas con el circadiano para acelerar la recuperación del paciente. La iluminación exterior, una vez puramente funcional, ahora es escenográfica. Ciudades como Copenhague instalan “postes de arte” alimentados por energía solar que se duplican como asientos públicos, mientras que los jardines residenciales cuentan con luces de cuerda de sensores de movimiento que se apagan cuando están desocupados. Este cambio de “iluminación” a “narración de paisajes” ha hecho crecer el segmento al aire libre en un 8% anualmente. Por último, nicho y mercados personalizados prosperar. Colgantes industriales vintage, lámparas de cerámica lanzadas a mano y accesorios hechos a medida (que coinciden con el grano de madera de una casa) atraen a los compradores que buscan la singularidad. Plataformas como Etsy reportan un aumento del 30% en pedidos personalizados desde 2020, impulsado por la demanda de piezas únicas.